Para el 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen, la Iglesia de Talca está organizando en las parroquias de la Diócesis la celebración Litúrgica del Duelo y la Memoria, la que busca acompañar el duelo de las personas ante las pérdidas vividas luego del sismo del 27 de febrero.
Los objetivos de esta actividad son la recuperación de la memoria y la identidad -asociada a la parroquia y la comunidad-, y la (re)construcción de referentes que permitan una proyección al futuro y un asumir los cambios vividos.
El padre Óscar Pacheco Rojas, encargado diocesano de la Misión Continental e integrante de la Pastoral de Acogida y Escucha, explica que “la idea es invitar a todas las personas, de aquellos sectores que fueron afectados por el terremoto, que perdieron seres queridos o que perdieron sus casas o bienes materiales. Se quiere dejar todo esto en las manos de Dios, porque físicamente las viviendas ya no están, fueron demolidas, y desde los escombros queremos rescatar lo perdido. Nos hemos dado cuenta después del terremoto que lo material en sí no tiene valor; lo realmente importante es haber perdido lo que eso significaba. Pudo haber sido una casa muy cara o muy modesta, eso pasa a segundo plano, lo importante es lo que se vivió en ella pues ahí nacimos, nos criamos, nos reconciliamos, soñamos como familia”.
“Queremos que el terremoto no se lleve lo que había en esas casas, no queremos que el terremoto nos robe los sueños ni nos arrebate nuestros recuerdos. Entonces la Liturgia del Duelo y la Memoria representa eso, dolernos por lo que hemos perdido pero rescatar lo que hubo allí, la memoria de las familias y las personas. Se perdió la casa pero no la historia de nuestras familias”, enfatizó el padre Óscar Pacheco.
Esta experiencia ya fue realizada en el territorio de la parroquia Corazón de María los días 23 de mayo y 06 de junio, en los sectores de las calles 3 y 4 Sur entre 7 y 11 Oriente en Talca.

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