IGLESIA DE TALCA SOCORRE A LOS HERMANOS AFECTADOS POR EL SISMO |
Se ha llevado alimentos, carpas y nylon a los sectores más desbastados de la ciudad de Talca, canalizados por las Parroquias Corazón de María, Santa Ana, Inmaculada Concepción, San Agustín, San Luis, La Merced, Santa Teresita y Barrio Seminario. Jóvenes voluntarios han descargado decenas de camiones que han llegado a la ciudad, para que desde los centros de acopio salgan diversos vehículos con la ayuda a las personas necesitadas. En la Zona Talca Rural se ha enviado ayuda a todas las parroquias, entregando más de 4 mil 500 canastas familiares y 2 mil 500 kilos de vienesas Ariztía, ayuda que se distribuye con las comunidades y equipos de solidaridad y juventud de las parroquias. Así, se ha llegado a socorrer pueblos, lugares y villorrios de Pencahue, Gualleco y Corinto, San Rafael, Pelarco, Bajos de Lircay, Maule y Duao, Colín y San Clemente. En la Zona Costa se ha derivado la ayuda a las zonas de Licantén, Hualañé, Vichuquén y Curepto, donde los párrocos y los equipos de solidaridad y juventud han visitado y socorrido a cientos de familias damnificadas por el terremoto. Se espera durante toda la semana enviar a otros sectores rurales y de la zona costa. Celebración de la Eucaristía El Obispo Diocesano, Monseñor Horacio Valenzuela A., recorrió la costa, visitando Hualañé, Licantén, Iloca, Duao y Lipimávida, celebrando la Eucaristía en esas localidades que han sido prácticamente devastadas; el Pastor almorzó junto a la comisión enviada por Cáritas de Alemania en un comedor solidario. Muchos templos parroquiales y casas de los sacerdotes, han sufrido inmensos daños en sus techumbres y estructuras, ya el domingo comenzó la comisión de revisión de daños creada por el Obispo Diocesano a visitar templos y casas religiosas.
El Vicario comentó que San Pablo dice esto a los Romanos: ‘¿para qué vivimos? para el Señor, en la vida y en la muerte somos del Señor’, así que estas circunstancias nos hacen ponernos en el espíritu cuaresmal y preguntarnos qué es lo más importante de mi vida, cuáles son las acciones definitivas para mí, qué cuenta puedo dar a Dios de mi vida”, manifestó. En las celebraciones dominicales del domingo 07 de marzo se animó mucho a las personas, se fortaleció la esperanza, la solidaridad y la comunión que se ha manifestado con mucha fuerza en estos días. Esta semana será, sin duda, un tiempo de compartir y de retomar paulatinamente las actividades, confiados en el Señor Jesús, el dueño de nuestras vidas.
|