Con una misa celebrada el lunes 22 de junio en la Catedral de Talca, la diócesis conmemoró el aniversario número 60 de la pascua de Mons. Manuel Larraín Errázuriz, recordado obispo que pastoreó la diócesis durante 28 años.
La organización estuvo a cargo del Colegio Manuel Larraín y del Liceo Bicentenario de Excelencia Santa Marta, establecimientos que quisieron rendir homenaje a quien fuera uno de los pastores más influyentes de la Iglesia chilena y latinoamericana. Fue presidida por el obispo de Talca, Mons. Galo Fernández, y contó con la participación de diversas comunidades, religiosas, estudiantes y docentes.
Tras las lecturas del día, Mons. Galo Fernández invitó a los presentes a vivir la jornada desde la gratitud y la memoria agradecida por la vida y el ministerio de Mons. Manuel Larraín.
“Como expresión de gratitud a Dios que nos regaló este obispo tan inquieto, con tanta capacidad humana, con tanta visión del tiempo que nos tocaba vivir, que plasmó esta Iglesia con tantos dones. Gratitud a don Manuel, que ciertamente vivió su ministerio con pasión, con dedicación plena, sin temor. Pero también nos hace muy bien como memoria, porque los rasgos que marcaron su ministerio y su vida se han plasmado en la identidad de nuestra diócesis y creemos que debemos cuidar y cultivar”, expresó.
Amó a Jesucristo, la Iglesia y Chile
Durante su reflexión, el obispo destacó tres grandes amores que definieron la vida del recordado pastor: Jesucristo, la Iglesia y Chile: “Don Manuel Larraín amó a Jesucristo entrañablemente. Estuvo en el centro de todo lo que él hacía. Su lema episcopal, ‘Ven Señor Jesús’, marca algo central en su experiencia espiritual. Conocer, amar y anunciar a Jesús movilizaba también su amor al prójimo y especialmente a los más pobres”, señaló.
“Amó entrañablemente la diócesis que se le encomendó y, como era inquieto, procuró siempre estar cercano y visitar todos sus rincones. Pero su amor a la Iglesia también se manifestó en su vínculo con toda la Iglesia universal, que lo llevó a tener un lugar tan destacado en la creación del Consejo Episcopal Latinoamericano, el CELAM, promoviendo la comunión, el apoyo mutuo y el discernimiento común entre los obispos del continente”, afirmó.
Finalmente, recordó el compromiso social de Mons. Manuel Larraín y su preocupación por la dignidad de las personas, especialmente de los sectores más vulnerables.
“Amó a Chile. Entendió que el Evangelio de Jesucristo no nos alejaba de la realidad, sino que nos comprometía con sus circunstancias. El Evangelio no lo llevó a encerrarse en ritos eclesiásticos, sino a mirar la sociedad y comprender las reformas que eran precisas. Su participación en el proceso de la Reforma Agraria y su preocupación por la educación del mundo campesino fueron expresiones concretas de una fe comprometida con la dignidad humana y la transformación de la sociedad”, destacó.
Durante el ofertorio fueron presentadas unas oraciones especialmente preparadas para la ocasión, las que posteriormente fueron bendecidas al finalizar la celebración, además de un ramo de flores y el pan y el vino.
Antes de concluir la Eucaristía, Mons. Galo Fernández agradeció el legado de quien fuera el segundo obispo de Talca e invitó a los fieles a seguir cultivando los valores que marcaron su vida y ministerio. Una vez terminada la misa, religiosas del Liceo Bicentenario de Excelencia Santa Marta tomaron el ramo de flores presentado en el ofertorio y, en procesión junto al obispo, sacerdotes y fieles, se dirigieron hasta la cripta de la Catedral, lugar donde descansan los restos de Mons. Manuel Larraín.
Allí se realizó un breve momento de oración y reflexión, y se recordaron diversos aspectos de la vida y obra del recordado pastor. De esta manera concluyó la conmemoración de los 60 años de la Pascua de Mons. Manuel Larraín, renovando el compromiso de seguir haciendo vida su legado de amor a Jesucristo, a la Iglesia y al servicio de los más pobres.