Durante una emotiva Eucaristía presidida por el obispo Galo Fernández, Mario Corvalán Molina recibió el envío como ministro, acompañado por su familia, la comunidad San Lucas y numerosos fieles que celebraron el inicio de este nuevo servicio pastoral.
La parroquia Nuestra Señora de Fátima de Talca celebró este sábado 4 de julio la misa de envío de Mario Corvalán Molina como ministro. La celebración fue presidida por el obispo Galo Fernández y concelebrada por el padre José Montes, administrador parroquial.
Mario estuvo acompañado por su esposa, sus hijos y numerosos integrantes de la comunidad San Lucas, de la cual forma parte desde hace años. La celebración también fue ocasión para dar una cálida bienvenida al padre Belarmino Nomboro, quien se incorpora al servicio pastoral de la parroquia.
Luego de las lecturas del día, el padre José Montes presentó ante el obispo a Mario Corvalán como candidato para recibir este ministerio. Posteriormente, el futuro ministro respondió afirmativamente a las promesas y compromisos propios de este servicio eclesial, manifestando públicamente su disposición para servir a Dios y a la Iglesia.
En su homilía, monseñor Galo Fernández centró su reflexión en la alegría del llamado de Dios y en la humildad con la que todo ministro debe vivir su servicio.
"Qué propicio se vuelve este Evangelio para ti, Mario, que recibes este envío y que tiene que estar envuelto por la alegría de ser escogido por el Señor para un servicio, no en virtud de un mérito ni de una gran capacidad personal, sino en la alegría de que Dios gratuitamente te haya llamado para servir a las cosas de su Reino”.
Más adelante, el obispo invitó al nuevo ministro a confiar siempre en Dios para sostener su misión: "Hoy asumes una tarea, un servicio que ciertamente implica desgaste personal, pero que se hace liviano precisamente cuando te apoyas en el Señor y no en tus propias fuerzas. Lo que hoy recibes es un mandato para ser apóstol, para llevar la Palabra del Señor y hacer presente la vida de la Iglesia en los distintos espacios, no como alguien superior a los demás, sino como un hermano que anima el camino de todos en el servicio al Evangelio”.
Uno de los momentos más significativos de la celebración fue cuando el obispo hizo entrega del alba, que posteriormente fue colocada a Mario por su propia familia, gesto cargado de simbolismo que marcó el inicio visible de su ministerio y que fue recibido con un prolongado aplauso de toda la asamblea. Más adelante, antes del rito de la comunión, el obispo también le entregó el portaviático, signo propio del servicio que desempeñará llevando la comunión a los enfermos y a quienes no pueden participar presencialmente de la Eucaristía.
Generosa entrega
Antes de finalizar la celebración, el diácono Luis Cerpa dirigió unas palabras de agradecimiento, destacando el compromiso de Mario, el apoyo de su familia y el acompañamiento permanente de la comunidad San Lucas.
Visiblemente emocionado, Mario Corvalán también quiso expresar su gratitud a todos los presentes: "Esta noche es la fiesta de Dios. Nosotros estamos aquí por eso, estamos aquí por Él, con la felicidad y la emoción que Él nos entrega. Estoy profundamente agradecido porque, por medio de Él, ustedes llenan mi corazón. Hoy está aquí mi familia de sangre en primera fila, pero también está toda mi familia de la fe. Muchas gracias."
La Eucaristía concluyó con la bendición especial que el obispo impartió sobre Mario, su familia y toda la comunidad reunida. Posteriormente, los asistentes compartieron un fraterno encuentro en el salón parroquial, instancia en la que el nuevo ministro pudo saludar personalmente a quienes lo acompañaron en este importante paso de su vida de fe y recibir las felicitaciones, muestras de cariño y diversos obsequios entregados por familiares, amigos e integrantes de las distintas comunidades presentes.