La celebración del domingo 11 de octubre estuvo marcada por la Eucaristía solemne presidida por el Nuncio Apostólico en Chile, monseñor Kurian Mathew Vayalunkal, la coronación de la Virgen del Carmen por su centenario y la tradicional procesión y el desfile.
Con una multitudinaria participación de peregrinos, comunidades cristianas, instituciones y devotos, Curicó vivió el domingo 11 de octubre la jornada central de la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, una de las expresiones de fe más significativas para la ciudad y la Diócesis de Talca. La celebración de este año tuvo un significado especial al conmemorarse el centenario de la coronación de la Virgen del Carmen como Madre, Reina y Patrona de Chile. Durante toda la jornada, los fieles se congregaron en el Santuario El Carmen para honrar a la Virgen, renovar su devoción y encomendarse a su protección maternal.
Uno de los momentos centrales fue la Eucaristía solemne presidida por el Nuncio Apostólico en Chile, monseñor Kurian Vayalunkal, quien estuvo acompañado por nuestro pastor diocesano, monseñor Galo Fernández, junto al rector del santuario, padre Osvaldo Navarrete, y representantes de la comunidad.
Al comenzar su homilía, el Nuncio expresó su alegría por participar en esta festividad y transmitió a los presentes el saludo del papa León XIV. “Como Nuncio Apostólico y representante del Santo Padre aquí en Chile, les traigo los afectuosos saludos y las oraciones de nuestro amado Papa León XIV. Cuando me reuní oficialmente con él el pasado 10 de agosto, me pidió personalmente que transmitiera su vivo afecto y su cercanía espiritual a todo el pueblo de Chile. Es decir, a ustedes también”, manifestó.
En su reflexión, también recordó el significado histórico de la coronación realizada hace cien años por monseñor Benedetto Aloisi Masella, entonces Nuncio Apostólico, por encargo del papa Pío XI, destacando la presencia de la Virgen del Carmen en la historia y la fe del pueblo chileno.
“En este centenario reconocemos con gratitud que la Virgen del Carmen ha acompañado la historia de Chile desde sus orígenes como nación independiente. Los padres de la patria hicieron la promesa de construirle un templo en el mismo lugar en que se diera la batalla decisiva por la independencia de Chile. De esa promesa surgió el Templo Votivo de Maipú y numerosos santuarios a lo largo de Chile”, recordó.
A partir de las lecturas bíblicas, monseñor Vayalunkal invitó a los peregrinos a perseverar en la oración y a reconocer los pequeños signos de Dios incluso en los momentos de dificultad.
“Quizás falta el vino de la alegría en el matrimonio, desgastado por la rutina, los desencuentros o el peso de los años. Falta la paz en la familia fragmentada a veces por la incomprensión, el orgullo o la distancia entre padres e hijos; falta la salud, ya sea en el cuerpo debilitado por la enfermedad o en el espíritu agobiado por la ansiedad y la tristeza, o falta la fe en el corazón de nuestros jóvenes, expuestos a tantas corrientes que los desorientan y vacían de sentido. Ante cada uno de estos pasillos, la Virgen no se queda de brazos cruzados. Ella intercede ante su Hijo y nos deja su testamento espiritual: ‘Hagan lo que Él les diga’”, expresó.
Hacia el final de su homilía, el Nuncio invitó a los presentes a preguntarse por las intenciones que los llevaron hasta el santuario y por aquellas dificultades que necesitan confiar al Señor, encomendando sus familias, la Iglesia y el país a la protección de la Virgen del Carmen.
La coronación dio paso a la procesión y el desfile
Ya en horas de la tarde se vivió uno de los momentos más significativos de la jornada, la coronación de la imagen de Nuestra Señora del Carmen, realizada por el Nuncio Apostólico en el marco del centenario de este acontecimiento. El gesto recordó la importancia de la Carmelita como Madre, Reina y Patrona de Chile y renovó la devoción de los fieles que llegaron hasta su santuario.
Posteriormente, la imagen salió en su tradicional procesión por las calles de Curicó, acompañada por una multitud de peregrinos, anderos, comunidades parroquiales y representantes de diversas instituciones. Entre cantos y oraciones, los participantes manifestaron públicamente su fe y cariño por la Carmelita manteniendo viva una tradición que convoca a distintas generaciones.
Una vez finalizado el recorrido, se desarrolló el tradicional desfile frente a la imagen en el frontis del santuario, con la participación de organizaciones e instituciones que forman parte de esta celebración. De esta manera, Curicó vivió una jornada marcada por la oración, la tradición y el encuentro comunitario.