Con la participación de numerosos fieles, la comunidad de Lora celebró este domingo 18 de octubre la tradicional fiesta de Nuestra Señora del Rosario, una expresión de piedad popular que reúne cada año fe, historia y cultura en torno a la Virgen.
La celebración comenzó a las 15:00 horas con la Eucaristía, presidida por el vicario general de la Diócesis de Talca, padre Nelson Chávez, quien destacó el profundo sentido comunitario y mariano de esta fiesta, que tiene sus raíces en una tradición que se ha transmitido de generación en generación.
Durante su homilía, el sacerdote señaló que esta celebración refleja la fe personal y comunitaria de los habitantes de Lora, recordando que durante los días previos numerosos fieles participaron en la Eucaristía, el rezo del Santo Rosario y el sacramento de la Reconciliación. “Celebrar hoy esta fiesta en honor de nuestra madre bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario también significa reconocer una gran riqueza humana y espiritual”, expresó el padre Nelson, destacando el compromiso de la comunidad por preservar un patrimonio religioso y cultural que forma parte de su identidad.
Finalizada la Eucaristía, los fieles acompañaron la imagen de la Virgen del Rosario en la tradicional procesión por el camino hacia la costa, para luego regresar al santuario de Lora. El recorrido fue una manifestación visible de la devoción de la comunidad, que camina junto a María poniendo en sus manos sus esperanzas, necesidades y preocupaciones. El Vicario General invitó a comprender este caminar como una imagen del propio camino de la vida y de la fe, en el que María acompaña a sus hijos, especialmente en los momentos de dificultad, ofreciendo consuelo, esperanza y fortaleza.
De regreso en el santuario se vivió uno de los momentos más característicos de esta celebración: el tradicional Baile de los Negros, antiquísima expresión de religiosidad popular en la que participaron pifaneros, empellejados e indiecitas. Con sus danzas y música, los participantes rindieron homenaje a la Virgen, manteniendo viva una tradición que forma parte de la historia y de la identidad de Lora. Como signo de esta unión, el padre Nelson recordó que en el Baile de los Negros los danzantes nunca dan la espalda a la imagen de María, gesto que invita también a reconocerse como parte de una misma comunidad, llamada a la comunión, la solidaridad y la fraternidad.
Esta expresión reúne diversas raíces culturales y religiosas. Como explicó el Vicario General, en ella confluyen elementos indígenas y cristianos, configurando una riqueza que la comunidad está llamada a preservar y proyectar hacia las nuevas generaciones.
La jornada concluyó con una renovada expresión de fe y devoción mariana, donde cada fiel besó la cruz de la imagen mariana. La numerosa presencia de fieles volvió a poner de manifiesto que la fiesta de la Virgen del Rosario de Lora continúa siendo un espacio privilegiado de encuentro comunitario, donde la oración, la procesión, la música y la danza se unen para expresar una fe profundamente arraigada.