“El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor” (Lc 4, 18-19).
En el marco del Jubileo de los Presos celebrado en Roma del 12 al 14 de diciembre, el día 11 de diciembre se celebró en el Complejo Penitenciario Talca -ubicado en el sector de Panguilemo- una eucaristía presidida por nuestro obispo monseñor Galo Fernández, y concelebrada por los sacerdotes que realizan una labor pastoral en dicho establecimiento: p. Juan Pinto (capellán de gendarmería), p. Juan Pablo Bravo y p. Pedro Sepúlveda; con la participación de personas privadas de libertad de los diversos módulos del complejo, personal de gendarmería y administrativos encabezados por el alcaide del lugar el teniente coronel Eugenio Alvial Ramis; y la participación de don Guillermo Miño Reyes, Seremi de Justicia de nuestra región.
Durante la celebración nuestro obispo destacó el año jubilar como un tiempo de liberación de todo aquello que no nos deja vivir en la libertad de los hijos de Dios, en el que el mismo Cristo viene a nuestro encuentro para ayudarnos y hacer crecer en nosotros su vida fecunda, y la necesidad de la conversión personal como acogida a esta venida del Señor.
La eucaristía se celebró en un clima de profunda alegría y recogimiento, en un lugar donde las experiencias de esclavitud y libertad encuentran una patente actualidad.
Tras la celebración de la misa, los sacerdotes y autoridades pudieron conocer un poco más de cerca el complejo penitenciario -el más moderno de nuestro país-, y especialmente la realidad de las personas que se encuentran en él, visitando algunos módulos y los talleres que se realizan en ellos, como parte del proceso que busca la reinserción social de los reos.