Este domingo 01 de marzo, en celebraciones presididas por el obispo de la Diócesis de Talca, monseñor Galo Fernández, el joven sacerdote inició oficialmente su ministerio como pastor propio de las comunidades parroquiales de San José de Colín y Sagrado Corazón de Jesús de Maule.
La Eucaristía en Colín, celebrada a las 10:00 horas, estuvo marcada por una amplia participación de fieles, agentes pastorales, concejales y representantes de la comunidad. También llegaron integrantes de la parroquia de Pencahue, donde el sacerdote sirvió anteriormente, para despedirlo y acompañarlo en este nuevo paso de su ministerio.
Como primer momento de la celebración, el diácono Francisco Ferrada dio lectura al decreto de nombramiento del nuevo párroco. Posteriormente, el padre José Ignacio realizó la profesión de fe y el juramento de fidelidad, comprometiéndose solemnemente a ejercer su ministerio en comunión con la Iglesia.
En su homilía, el obispo Galo Fernández destacó la relevancia eclesial de este acontecimiento, señalando que “tenemos la alegría de presentar a esta parroquia un nuevo pastor propio, un nuevo párroco. Son momentos significativos para la comunión, porque cada pastor que ha pasado por la historia de una comunidad ha ido dejando algo nuevo y distinto. Hoy tenemos la alegría de presentarles un sacerdote joven, el último ordenado de la diócesis, oriundo de tierras campesinas, que conoce la vida de la Iglesia desde una comunidad rural y que ha manifestado un gran amor por las comunidades, por la participación y por el mundo campesino”.
Nuestro obispo también recordó el proceso formativo del nuevo párroco, marcado por tiempos complejos para la Iglesia: “Le tocó vivir una crisis eclesial no menor y también la pandemia, y en todo ello ha perseverado en su convicción. Pese a no pocas pruebas a lo largo del período de formación, ha persistido en su deseo de consagrar su vida a Cristo en el servicio de una comunidad. Sé que para él este es un momento muy importante, porque después de años sirviendo como vicario, hoy asume como pastor propio; la primera parroquia viene a ser como el primer amor para un sacerdote”.
Signos de la misión pastoral
Tras la homilía, el padre José Ignacio renovó sus promesas sacerdotales. Luego recibió del obispo las llaves del templo, la estola y el cáliz, signos concretos del ministerio que comienza. El beso al altar y el momento en que se sentó en la sede parroquial marcaron oficialmente su toma de posesión como nuevo párroco, gesto que fue acogido con un prolongado aplauso de la comunidad.
Después de la comunión, se le entregaron las llaves del Sagrario y el diácono Francisco Ferrada presentó al nuevo pastor a los distintos agentes pastorales que colaboran en la vida parroquial.
“Mi misión es acompañar y cuidar la fe de cada uno de ustedes”
En sus primeras palabras como párroco de Colín, el padre José Ignacio expresó con emoción: “Queridos hermanos y hermanas, hoy quisiera agradecer a Dios porque Él siempre nos mira con misericordia, nos llama y nos pide anunciar a Jesucristo en medio del pueblo. Hoy estoy acá solo por misericordia de Dios. Agradezco a nuestro obispo, monseñor Galo Fernández, porque deposita en estas manos la confianza y esta misión de acompañar y cuidar la fe de cada uno de ustedes en esta que es mi primera parroquia”.
También tuvo palabras de gratitud para el diácono Francisco Ferrada por su servicio en tiempos en que la comunidad no contó con su propio párroco, para los sacerdotes que lo acompañaron en su camino, para su familia y para los fieles de Pencahue: “Fueron dos años en que con mucho cariño caminamos juntos y gracias a ello uno va creciendo en el ministerio sacerdotal”.
Finalmente, invitó a la comunidad a vivir una fe misionera y abierta: “Los invito a seguir caminando juntos, a no quedarnos, sino a abrir las puertas de la Iglesia para que otros también tengan la experiencia de encontrarse con Cristo resucitado. Estoy un poco nervioso, pero muy feliz de poder acompañarlos en lo espiritual y pastoral”.
Así mismo, a las 12:00 horas, se celebró la Eucaristía de toma de posesión en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Maule, donde el sacerdote fue recibido con igual cariño y esperanza por esta comunidad.