La eucaristía, presidida por el obispo Galo Fernández en el Santuario de Nuestra Señora de Las Mercedes de Limávida, fue una instancia de agradecimiento y reconocimiento al compromiso de quienes colaboran en esta pastoral que sostiene la vida de la Iglesia.
La mañana del sábado 7 de marzo se realizó una significativa celebración para los visitadores del 1% de la Zona Costa, en el Santuario de Nuestra Señora de Las Mercedes de Limávida. La eucaristía fue presidida por nuestro pastor diocesano, monseñor Galo Fernández, y reunió a quienes realizan este servicio pastoral, así como a colaboradores que apoyan esta misión en las comunidades.
La celebración tuvo como objetivo agradecer y reconocer la labor que los visitadores realizan durante el año, recorriendo hogares y animando a las familias a colaborar con la Iglesia a través del aporte del 1%, un servicio que se desarrolla de manera silenciosa y constante.
En su homilía, el obispo reflexionó sobre la conocida parábola del hijo pródigo, destacando el amor incondicional de Dios y la invitación a vivir con un corazón abierto hacia los demás.
“Esta parábola nos muestra el amor de un padre que nunca dejó de esperar. Si lo vio de lejos es porque estaba atento, mirando cada atardecer, esperando que su hijo volviera. A ese padre le importaba más recuperar a su hijo que el dinero que había perdido; estaba dispuesto a perder la plata con tal de recuperar su corazón”.
Nuestro pastor explicó que esta enseñanza invita a comprender que la relación con Dios no se basa en los bienes materiales, sino en el amor que Él ofrece a cada persona y que llama a vivir como verdaderos hermanos. En ese contexto, agradeció especialmente el servicio que realizan los visitadores del 1%, subrayando que su labor es un signo concreto de compromiso con la vida de la Iglesia.
“Agradezco a ustedes este servicio y a la Iglesia por colaborar en la contribución del 1%. También es una muestra de cómo, como hermanos, nos hacemos cargo de la vida de la Iglesia. Esta misión es una invitación a vivir con generosidad y desapego de los bienes materiales, y a estar atentos a quienes forman parte de nuestras comunidades”.
Su misión refleja que la Iglesia somos todos
Tras la comunión, el obispo bendijo unos denarios, medallas y libretas, obsequios que posteriormente fueron entregados a los visitadores del 1% al finalizar la eucaristía, como un gesto de gratitud por su dedicación.
Por su parte, Christian Aránguiz, coordinador del 1% en la diócesis, destacó el valor de este servicio pastoral, señalando que “el servicio de los visitadores no es solo una tarea, sino un verdadero puente que une a las familias con la vida de la Iglesia en nuestra diócesis. Su misión refleja que la Iglesia somos todos y que juntos compartimos la responsabilidad de cuidarla y hacerla crecer”.
Cabe recordar que este tipo de celebraciones ya se vivieron durante el año pasado en las Zonas de Talca y Curicó, reuniendo también a los visitadores del 1% de estas zonas para agradecer su compromiso con esta pastoral.
La jornada concluyó en un ambiente de fraternidad con un compartir, donde todos los participantes pudieron almorzar juntos y seguir fortaleciendo los lazos de comunidad.