Durante la mañana del domingo 19 de abril el padre Víctor Rojas tomó posesión de la parroquia San Miguel Arcángel de Licantén, en una Eucaristía presidida por el obispo de Talca Mons. Galo Fernández.
El templo parroquial de Licantén se hizo pequeño para acoger a los cientos de fieles que se dieron cita en la Misa de cambio de párroco. Los dueños de casa, agentes pastorales de las parroquias El Rosario y Santísima Trinidad, junto a familiares del padre Víctor Rojas acompañaron al sacerdote en tan emotivo momento. También fue ocasión para agradecer el servicio de muchos años del padre Ricardo Varas en este lugar.
La celebración inició con la lectura del decreto de nombramiento, la profesión de fe y juramento de fidelidad del nuevo párroco.
“Los textos bíblicos (Peregrinos de Emaús) nos sitúan y nos recuerdan nuestra condición de peregrinos”, comenzó diciendo en su homilía el padre Galo, “y en ese sentido cada sacerdote que ha pasado por acá ha aportado lo suyo. Gracias, padre Ricardo por tus 14 años acá en Licantén y todo tu ministerio en la Costa. Todos somos peregrinos, estamos de paso, todos estamos de camino y debemos aprender a querer a las personas sabiendo que un día van a partir”.
“Damos gracias también por la vida entregada del padre Víctor, por tu disponibilidad al servicio, por disponerte a la obra de Dios en la Iglesia. Conocemos mucho tus cualidades, te apreciamos con cariño y confiamos muchísimo que podrás complementar y aportar cosas nuevas a esta comunidad parroquial”, dijo el obispo.
Caminar con la gente
“Estos hermanos peregrinos que van derrotados, que se vuelven a Emaús, que era el pueblo de su origen, abandonaban la comunidad, abandonaban la misión y el proyecto de Jesús. Alguien podría decir incluso, van por mal camino. Y Jesús se pone a caminar con ellos. Encuentro precioso esto. Y lo primero que hace Jesús es acompañarlos, luego los escucha, los deja desahogarse. Luego, los reprocha diciéndoles que son duros de entender, pero en realidad les aporta la buena noticia de la resurrección. Les ayuda a leer los acontecimientos que han vivido a la luz de la palabra de Dios. A este peregrino que no reconocían lo invitan a quedarse. Hay algo tan hermoso en ese esperar de Jesús, que haya una apertura de parte de los peregrinos, se quedó con ellos y al partir el pan todo se iluminó, lo reconocieron”.
“Me gusta pensar que en este texto y en este itinerario está un poco el itinerario de nuestra vida, el método evangélico y el método pastoral de un sacerdote. Caminar con su gente. Caminar como uno más entremedio de todos”, reconoció nuestro obispo.
“La primera invitación padre Víctor es que puedas dedicar mucho tiempo a conocer a esta gente, a escuchar sus historias buenas y malas, tratar de empatizar con los sentimientos de su corazón. También ayudar a la gente a descubrir lo que es central en la vida de la Iglesia: Cristo ha resucitado y ha vencido la muerte. Y en la cumbre del encuentro, cuando ya la palabra empieza a ser eco en el corazón, ofrecer ese tesoro que se te ha confiado en tu vocación, la Eucaristía, partir el pan que consagra la presencia de Jesús, el peregrino que camina en medio de nosotros”, mencionó el obispo de Talca.
A continuación, el nuevo párroco de Licantén renovó sus promesas, besó el altar, le fueron entregadas las Sagradas Escrituras, la patena y el cáliz, luego se sentó en la sede y se firmaron las actas respectivas, momento que se coronó con un fuerte aplauso.
Trabajar con otros
Antes de la comunión le fueron entregadas las llaves del Sagrario al padre Víctor, quien en unas primeras palabras a los presentes dijo que había historia familiar que lo unía a Licantén a la Zona Costa y a la devoción de la Virgen del Rosario de Lora.
“Doy gracias a Dios por este gran regalo de poder llegar aquí. Lo hago con mucha humildad sabiendo que es un lindo servicio. En todas las parroquias uno tiene que servir al Señor y hacer de que el Señor sea el centro de nuestra vida y el centro de una parroquia. Y por lo tanto doy gracias a Dios porque en todos los lugares en donde he estado he tratado de poder hacer eso, poner a Cristo en el centro”.
“A mí me gusta trabajar con otros siempre y lo importante y lo fundamental es hacer un trabajo común para que todos podamos llegar al cielo. Ese es nuestro trabajo y anhelo”, indicó el presbítero.
La celebración finalizó con la bienvenida que dieron los agentes pastorales de las diversas comunidades costinas que tendrá que acompañar el padre Víctor.