La Eucaristía presidida por el obispo Galo Fernández, congregó a fieles de San Clemente y Licantén en una jornada marcada por la gratitud, la esperanza y el espíritu del Buen Pastor.
Con un templo parroquial repleto de fieles, este domingo 26 de abril se celebró la toma de posesión del padre Ricardo Varas como nuevo párroco de la parroquia de San Clemente. La Eucaristía, presidida por el obispo de la Diócesis de Talca, monseñor Galo Fernández, se inició a las 12:00 horas en un ambiente de profunda alegría, pero también de gratitud y emoción, especialmente por la despedida del padre Raúl García, quien por años acompañó a esta comunidad.
La celebración comenzó con la lectura del decreto de nombramiento del nuevo párroco. Posteriormente, el padre Ricardo Varas Jara realizó la profesión de fe y el juramento de fidelidad, dando paso a la liturgia de la Palabra. Luego, en su homilía el obispo destacó el sentido providencial de este momento, enmarcado en el Domingo del Buen Pastor:
“La providencia ha querido que en este día tan trascendental no tan solo tengan un nuevo párroco, sino que también podamos agradecer a quien fue pastor de esta comunidad por tantos años. Y todo esto en el domingo del Buen Pastor, que nos recuerda que Jesús es quien nos acompaña, nos cuida y nos enseña el amor del Padre”.
“El buen pastor conoce a sus ovejas y las llama por su nombre. Eso habla de una relación personal, de amor verdadero. No se puede amar lo que no se conoce. Por eso, el desafío de todo pastor es ir encontrándose con cada persona, tejiendo vínculos que nacen del conocimiento y del amor”.
En otro momento de su mensaje, monseñor Fernández subrayó el valor de la diversidad en el servicio pastoral y la riqueza de los distintos estilos sacerdotales: “Los sacerdotes no son iguales, y es un error compararlos. Cada uno trae un don distinto para la comunidad. Este cambio es también una oportunidad para crecer como Iglesia, acogiendo lo nuevo con fe y gratitud”.
El obispo finalizó sus palabras agradeciendo a ambos sacerdotes por poderse desprender de todo lo que construyeron para estar disponibles a tejer una nueva historia. “Que el Señor siga suscitando en nuestra Iglesia nuevas y santas vocaciones sacerdotales y religiosas”.
“Vengo a ustedes no como maestro, sino como discípulo”
Tras la homilía, el padre Ricardo Varas renovó sus promesas sacerdotales y vivió los ritos propios de la toma de posesión: besó el altar, recibió la Palabra de Dios y los vasos sagrados. Luego, el obispo lo invitó a sentarse en la sede parroquial, signo visible de su nuevo servicio pastoral, momento que fue acompañado por un cálido aplauso de los presentes.
A continuación, se realizó la firma del acta de instalación del nuevo párroco, seguida por los saludos de representantes de la comunidad. Tras la comunión, el padre Ricardo Varas dirigió sus primeras palabras como párroco, comenzando con un emotivo agradecimiento a las comunidades que lo acompañaron, especialmente desde la costa y Licantén.
“Quiero agradecer profundamente a las comunidades que me han acompañado durante estos años. Llevo en el corazón tantas historias, tanto cariño recibido. He aprendido de ustedes y me voy con el corazón lleno, aunque también apretado por tantas despedidas”.
En su mensaje, el nuevo párroco expresó también el sentido con el que asume este nuevo servicio pastoral: “Vengo a ustedes no como maestro, sino como discípulo y pastor en medio de su pueblo. Quiero caminar junto a ustedes, compartir sus alegrías y tristezas, y descubrir la presencia de Jesús en medio de esta comunidad. Allí donde haya dolor o desesperanza, quiero estar, reconociendo a Cristo y anunciando su amor”.
Finalmente, la celebración culminó con un compartir fraterno en el frontis del templo parroquial, donde el padre Ricardo Varas pudo saludar personalmente a los fieles, iniciando así este nuevo camino pastoral junto a la comunidad de San Clemente.