En el Día de la Santa Cruz, decenas de fieles participaron en la Eucaristía presidida por nuestro obispo Galo Fernández, donde la Unidad Pastoral de Sarmiento fue erigida oficialmente como parroquia, marcando un hito en la historia de la comunidad.
Con profunda alegría y sentido de pertenencia, la comunidad de Sarmiento vivió este domingo 3 de mayo una jornada histórica al ser erigida oficialmente como la nueva Parroquia Santa Cruz de Sarmiento, en una solemne celebración que se inició a las 17:00 horas.
Decenas de fieles llegaron hasta el templo para ser parte de este momento significativo, que comenzó con la lectura de una reseña histórica de la comunidad, cuyos orígenes se remontan a 1942. En ella se destacó el crecimiento progresivo de esta capilla, que con el paso de los años fue consolidando su vida pastoral y comunitaria.
Posteriormente, en un ambiente de recogimiento, se realizó la procesión de entrada encabezada por el obispo de Talca, monseñor Galo Fernández, acompañado por diversos sacerdotes de la diócesis. Uno de los momentos centrales fue la lectura del decreto de creación de la nueva parroquia y el nombramiento de su primer párroco, el padre Adolfo Hernández, a cargo de la canciller de la diócesis, María de los Ángeles Romero.
A continuación, el padre Adolfo realizó la profesión de fe y el juramento de fidelidad, firmando junto al obispo el decreto que da vida a esta nueva parroquia. Seguidamente, el obispo bendijo el agua de la fuente bautismal y roció tanto a los fieles como al templo, recordando el significado del bautismo en la vida cristiana.
Durante su homilía, monseñor Galo Fernández puso en valor la historia y el camino recorrido por la comunidad, destacando el compromiso de generaciones de fieles: “En las puertas del templo nos hacían una reseña de la larga historia de esta comunidad, que siendo una capilla de las tantas que tenía la parroquia del Rosario, que después perteneció a San Juan Bautista y que por muchos años empezó un camino más autónomo como unidad pastoral. Han pasado innumerables personas religiosas muy queridas, sacerdotes, laicos y laicas comprometidos, que han construido una historia que realmente hace notable esta comunidad”.
La comunidad de comunidades
Asimismo, subrayó la importancia espiritual del momento vivido, en el contexto del Día de la Santa Cruz: “La cruz de Cristo nos recuerda el amor sobre abundante de Dios por nosotros. Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo, y ese amor que pasa por el dolor y la muerte se transforma en vida nueva. Esta comunidad está llamada a vivir marcada por ese amor, a ser testimonio en medio de un mundo que muchas veces experimenta el desaliento”.
Finalmente, el obispo enfatizó el sentido comunitario de la nueva parroquia y el rol del párroco en esta etapa fundacional.
“La parroquia no es solo esta sede, es la comunidad de comunidades. Es el pueblo de Dios que camina unido. Padre Adolfo, tiene usted la preciosa responsabilidad de presidir este pueblo en la caridad, de anunciar la Palabra, de celebrar los sacramentos y de estar cercano a todos, especialmente a quienes más lo necesitan. Que este sea un tiempo fecundo para esta comunidad”.
Tras la homilía, el padre Adolfo renovó sus promesas sacerdotales. Luego, el obispo le hizo entrega de las llaves del templo, signo de su misión de custodiar y guiar la comunidad, junto con el cáliz y la patena, invitándolo posteriormente a tomar asiento en la sede parroquial, gesto que fue recibido con un prolongado aplauso por parte de los presentes.
Consagración del altar
Uno de los momentos más significativos fue el rito de consagración del altar. Este consistió en la unción con óleo santo, que simboliza la dedicación total del altar a Dios, seguido de la incensación, donde el humo del incienso representa la oración que se eleva al cielo. Posteriormente, miembros de la comunidad participaron revistiendo el altar, en un gesto cargado de simbolismo y emoción.
Ya constituida la parroquia, representantes de las distintas comunidades ofrecieron signos al obispo, expresando su identidad y compromiso pastoral. Más adelante, tras la comunión, se leyó el acta de consagración del altar y bendición de los muros del templo, la cual fue firmada por el obispo y miembros de la comunidad, en otro momento profundamente valorado y aplaudido.
La celebración concluyó con la bendición final y una invitación a compartir fraternalmente, extendida por el nuevo párroco, quien expresó su gratitud.
“Agradezco en nombre de la comunidad a los sacerdotes que nos han acompañado, a los ministros, a los diáconos, a las comunidades, a la gente que nos aprecia y nos quiere tanto, a los músicos, a los monaguillos y al señor alcalde. Muchas gracias por estar con nosotros y acompañarnos. Dios los bendiga”.
Como gesto final, la parroquia El Rosario hizo entrega de un obsequio al padre Adolfo Hernández, sellando así una jornada marcada por la fe, la unidad y la esperanza, que quedará grabada en la memoria de la comunidad de Sarmiento.