Una profunda jornada vivieron los catequistas de nuestra diócesis en la mañana del sábado 16 de mayo, en la que pudieron compartir esperanzas y renovar su importante servicio en parroquias, comunidades y colegios.
Cerca de 140 agentes pastorales se reunieron en el Colegio Manuel Larraín de Talca con ocasión de la celebración del Día del Catequista, organizada por la Vicaría Pastoral. La actividad comenzó con el café de bienvenida, la oración y las palabras de nuestro obispo, padre Galo Fernández.
“Nos alegramos de que podamos reunirnos a celebrar el Día del Catequista, agradecer la vocación de ustedes, el servicio paciente, delicado y tan fundamental que algunos llevan haciendo por tantos años con una fidelidad admirable, y otros que tal vez hace poco se están iniciando en este servicio”.
“Yo creo que en toda época la catequesis ha sido muy muy importante. Pero no dejo de pensar que hoy día lo es más, por esta irrupción tan fuerte de modos de pensar, de sentir que vienen de cualquier parte porque hoy día internet y las redes sociales no tienen fronteras, sumado a la irrupción de la inteligencia artificial. Hay que saber examinarla y volver la mirada al evangelio, a la enseñanza de la Iglesia”, manifestó el obispo de Talca.
Seguidamente vino el compartir del profesor, catequista y coordinador de la parroquia El Rosario de Curicó, Héctor Inzunza, quien abordó los desafíos para la catequesis a partir del encuentro personal y comunitario con Jesucristo.
“Al estar en un servicio como agentes pastorales debemos aprender a discernir lo bueno de lo no tan bueno, distinguir con claridad en aquello que yo considero como bueno. La idea es que podamos distinguir ante todo ese soplo del Espíritu en lo que nosotros estamos realizando en nuestro quehacer desde la catequesis, en la familia, en el lugar de trabajo, porque es superfácil caer en la tentación de ser cochero del Espíritu Santo, porque muchas veces pecamos de ser autosuficientes”, explicó Héctor.
El “encontradizo”
Luego, compartió que la centenaria Iglesia Diocesana de Talca tiene una tradición sinodal de caminar juntos, en la que ha discernido de manera conjunta el querer de Dios: “En el último Sínodo de la Iglesia Universal aparecieron tres intuiciones: Fe en Jesucristo, Renovación de las relaciones y las estructuras, y Misión para una Iglesia en salida”.
El relato del encuentro de los peregrinos de Emaús con Jesús marcó toda la mañana de celebración. A partir de esto, Héctor Inzunza planteó dos preguntas para compartir en grupos: ¿Cuáles han sido mis encuentros con Jesús a lo largo del camino? y ¿a qué nuevos pasos percibo que me llama el Señor en el servicio de la catequesis?
Posteriormente, se desarrolló un muy interesante plenario en que varios catequistas dieron a conocer lo compartido en grupo, expresando fundamentalmente que el Señor se ha hecho presente en sus vidas de familia y comunidad, se ha hecho el “encontradizo” en el camino.
La Facultad de Ciencias Religiosas y Filosóficas de la UCM compartió el libro digital “Alabado seas, Señor”, material de apoyo para la reflexión en comunidad y centros educacionales, que fue presentado por el decano P. Mauricio Albornoz y por la profesora Mónica Hernández.
Finalizado este momento, se celebró la Misa en la parroquia Inmaculada Concepción para agradecer todo lo vivido durante este mañana. en la ocasión los catequistas renovaron su compromiso para seguir su trabajo en las diversas parroquias de nuestra Diócesis de Talca.
La Vicaría Pastoral y el Depto. de Catequesis agradecen a todos los catequistas y sacerdotes que llegaron a esta celebración diocesana, y también al equipo de colaboradores que apoyó esta iniciativa.
Presentación Héctor Inzunza
Acceso libro Alabado seas, Señor