Gran cantidad de jóvenes se congregaron en la tarde del sábado 23 de mayo, para celebrar la misa de envío de Pentecostés, actividad organizada por el Consejo Zonal Juvenil de Talca Ciudad.
Integrantes de parroquias como Los Doce Apóstoles, San Sebastián, Inmaculada Concepción y Pastoral de Educación Superior, se hicieron presentes en la Misa de Pentecostés presidida por nuestro pastor diocesano, Mons. Galo Fernández Villaseca.
“En Pentecostés nace la iglesia. Antes de la llegada del Espíritu Santo, el grupo de los discípulos de Jesús no era más que un grupo desarticulado, herido por sus incoherencias y contradicciones, temeroso. Estando encerrados por miedo a los judíos, invocaban la promesa de Jesús: No los dejaré huérfanos. Y cuando recibieron el Espíritu ese grupo desarticulado, incoherente, temeroso, se volvió un cuerpo audaz, creativo, valiente, que proclamó las maravillas de Jesús; que hizo presente y sigue haciendo presente a lo largo de la historia la salvación que nos trae Jesús”, mencionó el obispo.
“A cada uno algo nos dice el Espíritu, pero en rigor tendemos a olvidarlo mucho y es contradictorio, porque el Espíritu es de las tres personas de la Santísima Trinidad la que está más cerca, más dentro, la que nos acompaña en lo cotidiano de la vida, por el bautismo y por la confirmación lo tenemos”.
El mundo necesita del Espíritu
Instando a los jóvenes, el padre Galo aseveró que “el Espíritu es el que ayuda a que cada uno descubra sus carismas. Dios le ha regalado a cada uno carismas distintos y el Espíritu suscita ese descubrir los carismas, que son habilidades de las más diversas que nos permiten aportar al mundo de un modo distinto. Los carismas nos hablan de nuestra vocación. Cada uno de ustedes tiene una misión que cumplir. Y esa misión se descubre en los carismas. Y siempre es una misión al servicio de un mundo mejor. Sin el Espíritu nos volvemos ciegos para descubrir los carismas”.
“Me atrevo a decir que el Espíritu es imprescindible para el mundo. El mundo sin el Espíritu de Dios se vuelve un espacio de batalla, de guerra, de odios, de competencia. Sin el Espíritu el poder lo acumulan unos pocos para dominar a otros”, dijo el obispo de Talca.
Seguidamente, desde el cirio pascual se encendieron las velas que portaban los jóvenes, quienes renovaron sus promesas bautismales. En el ofertorio, se llevaron pequeños cirios como signo de los siete dones del Espíritu Santo. Además, junto al pan y al vino, se ofrecieron las banderas de la Vicaría de Pastoral Juvenil (VPJ) y de la Pastoral de Educación Superior.
Luego de la comunión, el padre Rodrigo Molina, Vicario de la VPJ, agradeció a los que “han venido el día de hoy a vivir la misa de envío. Queremos pedirle al Señor que envíe su Espíritu Santo, que venga a iluminar y que nos venga a sostener. Pienso siempre en algo muy concreto, Jesucristo partió su misión llamando a discípulos concretos. Partió con un grupo de 12 y así fue y siguió llamando a más personas. Por eso el día de hoy Jesús nos llama a nosotros. Nos llama a cada uno a ser parte de su misión”.
En la ocasión también se hizo una invitación desde la Pastoral Vocacional Femenina y la Pastoral Vocacional Sacerdotal, a las próximas jornadas para jóvenes con inquietud vocacional que se desarrollarán de forma paralela el 20 de junio. Más información se publicará en sus respectivas redes sociales.
La eucaristía culminó con el envío que realizó el obispo Galo Fernández, invitando a vivir Pentecostés en las vigilias de sus parroquias.