La parroquia San Sebastián de Talca acogió a cientos de personas que quisieron acompañar al hermano Guido en esta importante ocasión para dar gracias por su testimonio de servicio en medio de los más sufrientes.
La misa se efectuó en la tarde del viernes 5 junio, siendo presidida por el obispo Galo Fernández, y concelebrada por sacerdotes diocesanos, sacerdotes de la Fraternidad del Prado de varios lugares de Chile, diáconos, ministros enviados. Además, estaba presente Anita Goossens, quien llegó desde La Legua para acompañar a su hermano en la celebración.
Una foto familiar en que se apreciaba un Guido muy pequeño en las piernas de su madre, una toalla, una jarra y un lavatorio fueron signos a partir de pasajes evangélicos que han marcado la vida de Guido: “No he venido a ser servido, sino a servir” y “Les he dado ejemplo… y serán felices si lo ponen en práctica”.
“Hacer esta celebración es para expresar lo agradecido que estoy. Para mí era muy importante hacer esta acción de gracias en este templo, para destacar lo importante que ha sido el Señor en todos estos años. Es celebrar el amor que ustedes me han tenido, porque el amor es también para ustedes que han sido instrumentos y canales de este amor del Señor hacia mi persona. Todo lo que soy y lo que he podido hacer es gracias a otras personas, y con otras personas”, mencionó Guido al comenzar la celebración eucarística.
Guido nos muestra a Jesús
Por su parte, el padre Galo Fernández dijo que esta misa era oportunidad de expresar el cariño y gratitud por Guido: “La Iglesia de Talca acaba de cumplir su centenario y Guido se lleva la mitad. Damos gracias por su compromiso y consecuencia, sin embargo, no estamos aquí para celebrar a Guido, sino a Jesucristo, Jesús servidor. Cuando escuché la oración del P. Chevrier, me dije: ahí está. A Guido lo conquistó la belleza de Jesús, Jesús servidor que nos muestra que no es más importante el que está en el poder, sino el que sirve. Jesús nos muestra que el amor se teje involucrándose con sangre, sudor y lágrimas, en la superación de las situaciones que hieren la vida de los hermanos”.
“Nos enseña que la vida espiritual no se vive encerrándose en espacios protegidos, ni subiendo a lo alto a lugares místicos. La verdadera vida espiritual se vive encarnándose en el lugar de los pobres, en el pesebre de Nazaret. Jesús se dejó tocar por las distintas circunstancias de dolor y enfermedad que destruían la vida. Es ese Jesús el que ha conquistado el corazón de Guido y de tantos. Si hay algo que me gusta de Guido es que nos muestra a Jesús. Estamos aquí para alabar al Señor que lo conquistó”, aseveró el obispo de Talca.
En el momento de la acción de gracias participaron diversas personas de organismos que han compartido con Guido en estas cinco décadas: familiares de detenidos desaparecidos, pastores y teólogos, enfermos, Corporación Educacional Abate Molina, comunidades de base, encarcelados y Encuentro Matrimonial.
Bajarse del caballo o de la bicicleta
Durante las ofrendas se presentó su estola diaconal, la agenda y cuaderno que usa, la bitácora de la Pastoral Carcelaria, útiles de aseo y alimentos para la casa de acogida Puertas Abiertas, los recuerdos que se entregaron el finalizar la eucaristía, además del pan y el vino.
Tras la comunión Anita Goossens dirigió unas bellas palabras: “Estoy muy emocionada, toda la familia en Bélgica espera que les dé la gratitud a todos los talquinos que aman tanto a mi hermano. Soy la mayor de 10 hermanos y nos turnábamos para tomar a Guido en brazos, y ese hermano tan pequeño llegó a ser tan grande en su testimonio de amor, así que es una gratitud al Señor. Gracias al Espíritu Santo que lo llamó e inspiró a ser vida el evangelio, en especial una página, la del Buen Samaritano. ¡Cuántas veces Guido se bajó del caballo -o su bicicleta- para atender a los que querían que sanara sus heridas, consolando, apoyando! Y eso lo hace todo el día y todos días sin parar. Su prioridad siempre es ayudar, sanar heridas”.
La celebración culminó con la bendición y los cientos de abrazos que la gente quiso dar a Guido por el gran testimonio que desarrolla en medio de las comunidades. Luego, todos pudieron disfrutar una rica leche con chocolate y un trozo de torta.