La Eucaristía fue presidida por el obispo de Talca, monseñor Galo Fernández, y reunió a numerosos sacerdotes, diáconos, autoridades, familiares y fieles que colmaron la parroquia Nuestra Señora del Tránsito de Molina para acompañar al nuevo presbítero en este importante paso.
La comunidad de Molina vivió una jornada de profunda alegría y emoción el pasado sábado 6 de junio, con la ordenación sacerdotal de Hugo Carrasco Verdugo. La celebración comenzó con la lectura del decreto de ordenación, realizada por el vicario pastoral, padre Cristian Avendaño. Posteriormente se proclamaron las lecturas del día, dando paso al rito propio de la ordenación.
Durante la liturgia de ordenación, el diácono Pedro Flores realizó el llamado del candidato al sacerdocio, mientras que el padre Mauricio Jacques, párroco de Nuestra Señora del Tránsito de Molina, solicitó al obispo que, en nombre de la Iglesia, Hugo Carrasco fuera admitido al orden presbiteral.
En su homilía, monseñor Galo Fernández destacó el largo camino de servicio recorrido por el nuevo sacerdote y el profundo vínculo que mantiene con la comunidad molinense.
“Querido Hugo, desde el momento en que conversamos y te llamamos a iniciar el camino para el orden sacerdotal, soñábamos y pensábamos que esta ordenación tenía que ser aquí, en Molina, donde por tantos años has vivido, has servido y has contribuido al bien de la Iglesia con alegría, humildad y perseverancia. Sabíamos que iban a ser muchos los que iban a venir; lo que no sabíamos era si la iglesia iba a dar abasto. Pero estamos contentos de acompañarte en este momento en que, por gracia de Dios, eres consagrado sacerdote de Cristo”.
El obispo también reflexionó sobre la misión sacerdotal en el contexto actual: “Esa es la misión de la Iglesia en su conjunto y, en particular, del sacerdote: ser presencia fiel del mensaje de Cristo que nos recuerda nuestra identidad y nuestra vocación. A Él te consagras como sacerdote (...) Hoy, más que nunca, el mundo y la comunidad eclesial esperan y necesitan sacerdotes que actúen conforme a lo que enseñan”.
El rito de ordenación
Tras la homilía, Hugo Carrasco manifestó públicamente ante el obispo su deseo de recibir el orden presbiteral y su compromiso de vivir el ministerio unido a Cristo y en comunión con la Iglesia.
A continuación, se realizaron las letanías de los santos, momento en que el ordenando se postró frente al altar como signo de humildad y total entrega a Dios. Luego tuvo lugar uno de los gestos más significativos de la ceremonia: la imposición de manos, realizada primero por el obispo y luego por todos los sacerdotes presentes, como signo de acogida e incorporación al presbiterio diocesano.
Seguidamente, monseñor Fernández pronunció la plegaria de ordenación, mediante la cual la Iglesia confiere el sacramento del Orden. Finalizada la plegaria, se vivió otro de los momentos más emotivos de la celebración: la imposición de las vestiduras sacerdotales. Hugo recibió la estola y la casulla con la ayuda de su hermana Margarita Carrasco y del padre Esteban Matamala, en medio de la emoción de familiares y fieles.
Posteriormente, el obispo ungió las manos del nuevo sacerdote con el santo crisma, signo de su consagración definitiva al ministerio sacerdotal, y le entregó el pan y el vino, indicando que desde ese momento quedaba facultado para consagrar el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la celebración de la Eucaristía.
Finalmente, el pastor diocesano presentó oficialmente al nuevo sacerdote a la comunidad, gesto que fue recibido con un prolongado y cálido aplauso. Luego, los sacerdotes presentes le dieron el abrazo de la paz, mientras Hugo saludó emocionado a sus familiares.
Palabras de agradecimiento
Tras la comunión, el recién ordenado sacerdote dirigió unas sentidas palabras a todos quienes lo han acompañado en su camino vocacional y ministerial.
“En primer lugar, dar gracias a Dios infinitamente por su misericordia y por su bondad para con cada uno de nosotros. Gracias a mis papás, a mis hermanos y hermanas, a mis familiares, a nuestro pastor, monseñor Galo Fernández, por su confianza y su paternal cercanía. Gracias a los hermanos sacerdotes que hoy me acogen con tanto cariño, a los diáconos, ministros, seminaristas y a todos quienes han hecho posible esta celebración”.
“Gracias infinitas a todos y cada uno de ustedes por su presencia, por su compañía y por su amistad. Gracias a esta querida comunidad de Nuestra Señora del Tránsito, a quienes me recibieron cuando llegué a Molina, a quienes me han acompañado durante tantos años y a quienes sirven silenciosamente cada día. No puedo dejar de agradecer a nuestra Madre Santísima, que siempre ha guiado mi camino y me ha sostenido en la vocación que hoy culmina con este hermoso regalo de Dios”.
Antes de concluir la ceremonia, el alcalde de Molina, Felipe Méndez, entregó un reconocimiento al nuevo sacerdote en representación de la comunidad local.
La celebración finalizó con la bendición solemne impartida por monseñor Galo Fernández y el nuevo presbítero. Posteriormente, los asistentes compartieron un momento fraterno en los jardines de la parroquia, prolongando la alegría de una jornada histórica para la comunidad de Molina y para toda la Iglesia de Talca, que suma un nuevo sacerdote al servicio del Pueblo de Dios.