En el templo Catedral se celebró este martes 18 de agosto, al mediodía, la Misa por el Día Nacional de la Solidaridad, instancia que invitó a la comunidad a recordar el testimonio de San Alberto Hurtado y su llamado a vivir una fe comprometida con quienes más lo necesitan.
La Eucaristía fue presidida por nuestro obispo, monseñor Galo Fernández, y concelebrada por el padre Luis Alarcón, Vicario de Pastoral Social. En la celebración estuvieron presentes representantes de diversas instituciones que desarrollan su labor en el ámbito social, entre ellas el Hogar de Cristo y Fundación CRATE, además de integrantes de las pastorales sociales de las parroquias de la diócesis, la Pastoral de Movilidad Humana, Pastoral Carcelaria y comunidades educativas.
Durante su homilía, nuestro pastor diocesano centró su reflexión en el Evangelio del día, donde Jesús se identifica con quienes tienen hambre, sed, están desnudos, enfermos, privados de libertad o son extranjeros. A partir de este pasaje, destacó que el seguimiento de Cristo no puede reducirse a las prácticas religiosas, sino que debe expresarse concretamente en el encuentro y servicio a quienes sufren.
“Y Jesucristo se identifica con ellos. Y el criterio religioso de examen no es si fuimos mucho al templo, si nos persignamos muchas veces, sino cómo nuestra fe se tradujo en compromisos concretos con el que sufre. San Alberto Hurtado nos muestra un camino extraordinario. Vivió una fe de profundo amor a Jesucristo. Y eso quiere decir que la fuente de su compromiso cristiano es precisamente su íntima vinculación con Jesús. La Eucaristía era el motor que lo llevaba a un amor absoluto con Jesús. Pero ese amor se tenía que expresar en el servicio a los más pobres”.
En este sentido, monseñor Fernández subrayó que el legado de San Alberto Hurtado continúa interpelando a la Iglesia y a la sociedad, especialmente frente a las distintas realidades de pobreza, abandono y exclusión que persisten en la actualidad.
“San Alberto nos recuerda que nuestra fe nunca nos puede desvincular del compromiso social que el Evangelio tiene; una dimensión social irrenunciable. Puede ser que la forma, la intensidad, el modo de realizarse sea diverso en cada vocación, pero todos los cristianos vamos a ser examinados por este Evangelio, por lo que hemos hecho a quien tiene hambre, tiene sed, al que está desnudo, al migrante, al preso, al enfermo (…) San Alberto Hurtado nos moviliza, no nos deja contentos con lo ya realizado, sino que lleva a preguntarnos sobre lo que nos toca realizar en nuestro presente, en nuestra historia”.
Comprometidos a colaborar
El obispo también destacó que la Iglesia cuenta con una diversidad de obras y servicios sociales que constituyen una riqueza y motivo de alegría, aunque señaló que las necesidades siguen siendo mayores y que existe todavía mucho por realizar. En esa perspectiva, invitó a cada cristiano a revisar la manera en que está viviendo su fe y su compromiso con los más pobres.
Uno de los momentos significativos de la celebración se vivió durante el ofertorio, cuando fueron presentados ante el altar dos signos vinculados al legado de San Alberto Hurtado: una fotografía del santo y una caja con alimentos.
Al finalizar la Eucaristía, monseñor Galo Fernández agradeció especialmente la presencia de las instituciones, pastorales y personas que participaron de la celebración, valorando el servicio que realizan diariamente en favor de tantas personas y familias. Destacó también su disposición permanente a colaborar y a poner sus capacidades al servicio de quienes necesitan apoyo.
La celebración concluyó con la bendición final impartida por el obispo, y posteriormente, la Vicaría de Pastoral Social ofreció un compartir fraterno para quienes participaron de esta celebración, especialmente integrantes de las pastorales sociales y de las distintas áreas pastorales presentes.