Una hermosa jornada se vivió el sábado 29 de agosto para continuar dando gracias a Dios por nuestro centenario, concitando la participación de numerosas personas de la Zona Costa. La parroquia de Vichuquén es la de más antigua data en la Diócesis de Talca y una de las más antigua del centro sur de Chile.
Por segundo año consecutivo se llevó a cabo este Encuentro Zonal de la Costa que partió con el recibimiento a los peregrinos llegados de otras parroquias. En los corredores de la casa parroquial de Vichuquén se dispusieron braseros con teteras, para dar calidez a la mañana y acompañar un rico desayuno con sopaipillas, pebre, tortillas, queque, mate, té y café.
A las 11:00 horas se dio inicio a la procesión con la imagen de la Virgen del Carmen, la que fue tirada por una yunta de bueyes. Los pifaneros de Lora, indiecitas y empellejados también fueron parte de esta fiesta que recorrió las calles del pueblo. Durante la procesión se quiso dar gracias por la memoria histórica, siglos de evangelización que de la mano del Señor han dado hermosos frutos. En concreto se agradeció por la presencia de los pueblos originarios, por la convivencia fraterna, por la tierra y la “casa común” (ocasión en que el obispo Galo Fernández bendijo las nuevas instalaciones del cuerpo de bomberos), por la importante presencia de la mujer en la vida de la Iglesia, y por los hermanos migrantes que han llegado buscando un mejor porvenir a nuestra zona.
Al mediodía todos los asistentes entraron al templo para celebrar la eucaristía presidida por el obispo de Talca, Mons. Galo Fernández. Nuestro pastor expresó su alegría de reunirnos en la primera parroquia en el territorio diocesano, y que está bajo el amparo de Nuestra Señora del Carmen.
La Carmelita desde el origen de la evangelización en el Maule
“Su presencia acompañó desde el inicio mismo la evangelización en nuestra tierra. Fue rostro de una fe que nos mostraba apertura y maternidad, delicadeza y amor de nuestro Dios. Es hermoso apreciar como confluye la fiesta del centenario diocesano con el centenario de la coronación de la Virgen María, Nuestra Señora del Carmen, como Reina y Madre de esta patria nuestra. No son dos centenarios. Es un mismo centenario, como las aguas de dos ríos que se juntan y confluyen”.
“Damos gracias por quienes configuraron estas parroquias de la Zona Costa: Villa Prat, Licantén, La Huerta, Hualañé, Curepto, Llico y Vichuquén. También agradecemos a quienes hoy día las acompañan para anunciar el don de la fe”.
Más adelante el padre Galo enfatizó que “Jesucristo nos regaló a su madre y así lo hemos experimentado a lo largo de la historia. La primacía maternal de María ha preparado los corazones, ha ablandado los corazones para llevarnos a su Hijo y por eso tiene tantos nombres de cariño y de cercanía. En María también entendemos bien la urgencia de convertir nuestros corazones, de despojar de violencias nuestra cultura, a veces marcadas por un machismo exacerbado, torpe y dañino. María del Carmen nos enseña a mirarnos con amor, con respeto”.
“El Papa León nos ha permitido que con ocasión de esta fiesta se regale la indulgencia. La indulgencia que es un don que va acompañado a la misericordia y al perdón, por eso es bueno recordar que junto a la iglesia Catedral y el Santuario El Carmen de Curicó, esta parroquia de Vichuquén también es templo jubilar”, recordó nuestro obispo.
En el ofertorio se presentaron, junto al pan y al vino, diferentes grupos de importancia para las comunidades de la Zona Costa: verduras y hortalizas como fruto del trabajo con la tierra, sal propia de la Costa, pescadores artesanales ofrecieron sus herramientas de trabajo, artesanos llevaron al altar objetos de su creatividad, los pifaneros presentaron una pifilca.
Tras el momento de la comunión la cultura ancestral del canto a la divino se hizo presente en la voz de cantoras de Vichuquén.
Asimismo, se descubrió una placa conmemorativa de los 100 años de la Diócesis de Talca, la que fue bendecida por monseñor Fernández. La misa culminó con la bendición y el tradicional baile y melodía de los pifaneros de Lora.