P. Luis Alarcón Escárate
Vicario de Pastoral Social y Talca Ciudad
Párroco de Los Doce Apóstoles y Capellán Santo Tomás Talca
El Señor designó a otros setenta y dos, además de los Doce y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde Él debía ir. Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: <<¡Que descienda la paz sobre esta casa!>>. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; sanen a sus enfermos y digan a la gente: <<El Reino de Dios está cerca de ustedes>>".
Estamos tan acostumbrados a recibir malas noticias cada día que ya no nos asombramos de nada. Todos los noticiarios de los canales de televisión y las radios parten con una larga lista de accidentes, robos, muertes en guerras, negligencias de profesionales de todas las áreas de la vida humana que casi podríamos pensar que estamos en un mundo caótico, totalmente desfigurado de su esencia fundamental. Las noticias nos hablan del gran daño que provoca el cambio climático y los osos polares llegan hasta las ciudades para buscar alimento que les es negado en su hábitat. Pareciera que ya no vale la pena vivir.
Pero todo esto contrasta con la vida de cada día en el cual las personas se levantan cada mañana responsablemente para ir a su trabajo y se encuentran con muchos otros que hacen lo mismo. Su rutina es dedicarse a servir y a acompañar a su familia para que crezca y se eduque. Son infinitos los hombres y mujeres que hacen el bien y no salen en ninguna portada de diario o entrevista en la televisión. Son miles, millones, los que en el mundo están comprometidos con causas altruistas, algunos desde la fe y otros por el amor a la humanidad; instituciones mundiales como Green Peace, Caritas Internacional, Cruz Roja, o su hermana Media Luna Roja, jóvenes de misiones diversas como Chile País, Misión País o Capilla País que entregan mucho de su vida al servicio de un ideal.
Son los que nos ayudan a creer aún en las personas y en lo que podemos hacer para cuidar el mundo que tenemos porque aquí se va haciendo realidad el Reino de Dios que Jesús nos invita a construir. Es en este suelo donde parte no solo la predicación sino la concreción de ese lugar donde todos compartiremos la alegría de un banquete abundante y de muchas habitaciones.
La invitación es simple, miremos más. Contemplemos más. Nuestros ojos se han acostumbrado al paisaje, se han acostumbrado a los ruidos y nos impiden ver y escuchar lo hermoso del mundo en el cual vivimos y en lo hermoso de los gestos y las palabras que podemos recoger cada día. Y prestemos nuestros labios para comunicar esa alegría que se pasea todos los días ante nuestros ojos. Para eso, Jesús, requiere muchos misioneros. Hombres y mujeres que llenos de un amor entrañable a la humanidad estén dispuestos a dejarlo todo y a entrar en esta dinámica de bien. De amistad sincera y profunda. Que no piensa en sí misma sino siempre en hacer el bien.
Domingo 7 de julio, décimo cuarto domingo del año. Lucas 10, 1-9.