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17 Abr2020

“¡La paz esté con ustedes!”

p luis alarP. Luis Alarcón Escárate
Vicario de Pastoral Social y Talca Ciudad
Párroco de Los Doce Apóstoles y Capellán Santo Tomás Talca

Al atardecer del primer día de la semana, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Entonces llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: <<¡La paz esté con ustedes!>>. Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: <<¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, Yo también los envío a ustedes>>. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: <<Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan>>. Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: <<¡Hemos visto al Señor!>>. Él les respondió: <<Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré>>. Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: <<La paz esté con ustedes!>>. Luego dijo a Tomás: <<Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe>>. Tomás respondió: <<¡Señor mío y Dios mío!>>. Jesús le dijo: <<Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!>>. Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este libro. Éstos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan vida en su Nombre (Juan 20, 19-31).

Hemos celebrado la Semana Santa de una manera totalmente diferente a lo que hemos conocido. No hemos tenido reuniones masivas ni signos visibles de luces, grandes fogatas y cirios que expresan la resurrección de Jesús y nos hablan de la victoria sobre la muerte. Más bien nos hemos mantenido recluidos en nuestros hogares y de manera muy sencilla, en la intimidad de un hogar. Hemos sido testigos de la resurrección de Jesús en el corazón de cada hombre y mujer, en la vida de una pequeña comunidad que mantiene el amor, la unidad, la solidaridad, el compromiso con la realidad de dolor del mundo entero que padece de una pandemia tan grave que podría acabar con el género humano.

Hoy contemplamos a una comunidad que está encerrada por temor a los judíos. Las familias, hoy, están encerradas porque ese gesto es una palabra de esperanza y de salud. En la vida de esas familias es donde comenzamos a encontrar la paz, porque en ellas hay cariño, cuidado, preocupación por el otro. Cuando salimos podemos tener inseguridad, miedo, enfermedad. Estamos invitados a ser testigos de los grandes luchadores por la salud del mundo: los médicos y enfermeras, los científicos, los recolectores de basura. Los que están en esa primera línea de defensa de la vida de los habitantes del planeta.

Nuestras celebraciones íntimas no han sido cerradas, sino que facilitadas por los medios de comunicación y redes sociales, han hecho que cada hogar sea un templo de alabanza y de alegría para poder recibir la noticia de la resurrección de Jesús y para poder corroborar, como lo hace Tomás, de que las llagas de Cristo son reales. Los dolores padecidos, la tortura, los clavos en sus miembros y las heridas no eran una simple actuación o apariencia, sino que son los que sufren los hombres y mujeres de hoy. Que luego de la enfermedad, seguramente vendrá la cesantía y falta de alimentos. Que nuestra contemplación y verdadera acción nos haga estar cerca de ese Señor sufriente, pero que ha resucitado en cada creyente para que demos testimonio de él en la solidaridad, en el compartir los alimentos y el trabajo. Para que instauremos el Reino nuevo donde, resucitados, nadie padecerá y a nadie algo le faltará.

Domingo 19 de abril, Segundo domingo de Pascua

Diseño, Edición y Producción: Departamento de Comunicación Social.
Todos los Derechos Reservados ©Diócesis de Talca-Chile

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