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31 Dic2020

“Vimos su estrella en oriente”

p luis alarP. Luis Alarcón Escárate
Vicario de Pastoral Social y Talca Ciudad
Párroco de Los Doce Apóstoles

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: <<¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo>>. Al enterarse, el Rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. <<En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel”>>. Herodes mandó llamar secretamente a los magos y, después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: <<Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje>>. Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría y, al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino (Mateo 2, 1-12).

Estamos viviendo aún el tiempo de Navidad, la alegría que embarga a los cristianos es grande porque se nos hace realidad el anhelo de la venida del Mesías. Así como el pueblo de Israel lo esperaba para que lo liberara de situaciones reales de opresión física y espiritual, del mismo modo en estos tiempos esperamos que su intervención, que es pacífica y parte del corazón de las personas, nos libere de tantas situaciones de odiosidades, competencias, soberbia, egos, etc.

Cuando leo este texto no puedo dejar de recordar esos antiguos cuentos en los cuales había un arcoíris que en uno de sus extremos escondía un tesoro. Cuántos niños, o jóvenes o adultos soñaban buscando ese tesoro para cambiar su vida. Y no se daban cuenta de que era solo un cuento, historias que buscaban ayudar a los niños a dormir y a descansar tranquilos con un deseo bonito.

Me pregunto cuánta gente mira a Jesús como ese final del arcoíris en el cual se encuentra el tesoro y con eso su vida cambia de una vez y para siempre.

Pero la realidad nos dice que el pesebre no es el final sino el principio de una historia que trae consigo todas las miserias y las alegrías del devenir humano. La realidad de un niño que ha nacido nos muestra las esperanzas de quien anhela vivir en un mundo que le dé oportunidades de crecer, de educarse, de ser tratado dignamente, de poder realizarse en las tareas que emprenda.

Los magos de oriente en cada uno de los regalos que ofrecen nos permiten descubrir esos grandes desafíos que cada uno adquiere al nacer: la dimensión real, de servir a la humanidad desde el don que Dios regala a cada uno, y no de mandar a todos a que hagan lo que yo quiero. La dimensión profética que significa siempre ser verdaderos al comunicar la palabra del Señor que se manifiesta cada día para orientar a su pueblo en el camino que debe emprender para crecer, de ese modo tantos ayudan a nuestro país para que al escribir su constitución ella exprese lo que soñamos ser. Y la dimensión sacerdotal que realiza la comunión entre los hombres y entre los hombres con Dios, un hombre o mujer que vive esta característica sabe estar para crear lazos de unidad, para aportar con la paz y para entregarla de manera agradecida a quien ha sido su creador.

Esta epifanía nos revela la realidad de todo hombre y que a veces se nos olvida y como dice la canción “con nosotros está y no lo conocemos”. Los magos saben llegar al final del camino de la estrella para mirarse a sí mismos, no al final del arcoíris para evadirse del mundo y su tarea.

Domingo 3 de enero, La Epifanía del Señor

Diseño, Edición y Producción: Departamento de Comunicación Social.
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