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07 May2021

“Yo los llamo amigos”

p luis alarP. Luis Alarcón Escárate
Vicario de Pastoral Social y Talca Ciudad
Párroco de Los Doce Apóstoles

Durante la Última Cena, Jesús dijo a sus discípulos: Como el Padre me amó, también Yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como Yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto. Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como Yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que Yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino Yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, Él se lo concederá. Lo que Yo les mando es que se amen los unos a los otros (Juan 15, 9-17).

Me impresiona que Jesús utilice al pronombre “Yo”, algo que mientras estaba con los discípulos antes de la cruz no era muy común, sino que siempre era “hacer la voluntad de mi Padre”. Ahora que está en el momento crucial, en la última cena, les revela a los más cercanos, que son los discípulos, la mayor y mejor noticia: ustedes son mis amigos y no servidores. Es un paso de confianza total en este grupo de personas que han ido creciendo con él. Que, si seguimos la palabra de los domingos anteriores, se han dejado pastorear y se han injertado a la vid para que corra por su interior la savia divina que les permitirá dar los frutos de bondad, de cercanía, de amistad, de solidaridad con todos los hombres y mujeres del mundo y de todos los tiempos. Como decía al inicio utiliza el “Yo” asumiendo ahora su tarea de Hijo de Dios, del Mesías que ha sido destinado desde siempre a estar sentado a la diestra del Padre para juzgar al mundo, en un juicio que está marcado por el amor más profundo porque los conoce a cada uno por su nombre.

Lo segundo que me invita a reflexionar este domingo es el tema de la obediencia que les exige a estos discípulos. Actualmente es una palabra que no tiene mucha simpatía en nuestra sociedad. Vemos una crisis institucional importante en todos los niveles: lo que digan los políticos no interesa, lo que diga la Iglesia en general no interesa, lo que digan los médicos en la pandemia, no nos importa y así vemos situaciones de desorden en las calles, en la proliferación de la delincuencia, en las fiestas clandestinas, etc.; este tema es algo muy importante en la biblia: “escucha, Israel” es una frase que se repite en todos los pasajes de ella y tiene como objetivo central que el “hombre” oiga a Dios y siga su palabra. La obediencia para Israel no tiene que ver con una ciega manera de cumplir todo lo que se diga, sino que tiene que ver con reconocer que quien te habla y a quien escuchas “ob audire” es una persona que te ama y quiere lo mejor para ti. Es por lo que la ley no tiene esa repercusión que para nosotros se le ha dado en la cual ni siquiera se piensa en lo que ella dice. El que se sabe amado escucha y vive lo que se le ha dicho porque sabe y entiende que es lo mejor para él. El que no escucha, se perderá y no alcanzará la felicidad.

En esa línea está el mensaje que Jesús le transmite a sus discípulos, el que me ama cumplirá mis mandamientos y mi Padre lo amará.

Y, en tercer lugar, “les llamo amigos”. En la línea de un amor fraternal, como hermanos. Los amigos son los hermanos que cada uno elige para caminar en la vida. No siendo de tu familia se han convertido en la familia que comparte contigo tus sueños, tus anhelos, tus alegrías y tus penas. Tienen la facultad de corregir a su amigo, de “tirarles la oreja” cuando se escapan del orden y yo sé que me sigue queriendo y me cuidará como yo lo cuido a él. Nuestra amistad implica que compartimos la misión, no es algo de otro que al poco andar me hará un acostumbrado funcionario que hace lo mínimo. El amigo cuida y trata como suyo lo de su amigo. Los discípulos de Jesús viven de esa manera y se lanzan a la tarea evangelizadora haciéndola propia, siendo capaces, incluso, de dar la vida en nombre de Jesús y de su misión.

Domingo 9 de mayo, Sexto domingo de Pascua.

Diseño, Edición y Producción: Departamento de Comunicación Social.
Todos los Derechos Reservados ©Diócesis de Talca-Chile

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