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21 Nov2025

Señor, ilumina nuestra vida

p luis alarP. Luis Alarcón Escárate
Párroco San José-La Merced
Vicario Episcopal Curicó y Pastoral Social
Capellán CFT-IP Santo Tomás Curicó

Después que Jesús fue crucificado, el pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose, decían: <<Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido!>>. También los soldados se burlaban de Él y, acercándose para ofrecerle vinagre, le decían: <<Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!>>. Sobre su cabeza había una inscripción: <<Éste es el rey de los judíos>>. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: <<¿No eres Tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros>>. Pero el otro lo increpaba diciéndole: <<¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que Él? Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero Él no ha hecho nada malo>>. Y decía: <<Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino>>. Él le respondió: <<Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso>> (Lucas 23, 35-43).

Estamos celebrando el último domingo del año litúrgico. Y el texto que leemos este día nos presenta a Jesús como el Rey de los judíos. En una escena llena de dramatismo en el momento de la Pasión. Junto a la cruz de Jesús, dos crucificados junto a él: uno que se burla y otro que confía en este rey y le pide estar con él en la otra vida.

Es una imagen que muestra la verdad de la vida cristiana. Una de nuestras primeras experiencias en el encuentro con el Señor es la cruz, es en la situación de dolor, de enfermedad, de carencia o desorientación en la vida la que nos lleva a mirar a Jesús cara a cara y a iniciar una peregrinación de crecimiento en una dimensión espiritual que abarca la vida entera.

Y en otra dimensión, podemos reflexionar acerca de las expectativas que tenemos frente a Dios. Generalmente hay, en muchas personas, la concepción de que Dios está ahí para solucionar todo lo que nos pasa, es un “triunfador”. No es posible que ocurran ciertas situaciones si Dios está presente. Contrario a esa imagen contemplamos a un Señor que no se ve triunfante, sino derrotado. A punto de morir de una manera vergonzosa, como era el suplicio de la cruz.

El signo de este momento es descubrir que Dios asume toda nuestra condición humana, incluso la muerte, para redimirnos. Y esa realidad transforma el dolor en sanación, la condenación en salvación. El odio de aquellos que condenan en fuertes castigos y tortura a Jesús en un amor que se devuelve generosamente a toda la raza humana. De ahí que cada dolor que padecemos en enfermedades, guerras, catástrofes, divisiones puede ser un tiempo de purificación; por eso soportamos, no nos conformamos ni resignamos. Porque sabemos que el Señor no quiere el sufrimiento, pero es una actitud de donación, de servicio; para que, superadas las diversas calamidades, podamos mirar la tranquilidad del lago en el cual la figura de Jesús ha calmado la tempestad, su mano que se impone sobre el enfermo le trae la salud.

La comunidad cristiana es, en cada población o villa, pueblo o ciudad una pequeña porción de hombres y mujeres que sirven a los demás sin esperar nada a cambio: se la juegan por hacer canastas familiares, colonias de verano, construcción de sedes sociales, atención desinteresada a los enfermos, asesoría para postular a viviendas, preuniversitarios, etc.; algo que muchos no logran ver. Muchos creen que la oración es decir palabras. Otros creen que manifestarse es únicamente ir a la calle. Cuando nuestro Rey actúa de manera anónima. Y los conoce a todos.

Una palabra final para quienes en nuestras comunidades nos dan testimonio de Jesucristo Rey y en este día renuevan, que son los ministros y ministras enviados. Hombres y mujeres que junto a sus familias realizan un hermoso servicio de acompañamiento a las comunidades en todos los ámbitos, de formación en la fe y de celebración en los sacramentos de iniciación y despedidas de difuntos, sin ellos seguramente no se podrían realizar muchas tareas en nuestra Iglesia. Pedimos al Señor por ellos que han asumido y los que en el futuro asumirán también esta hermosa misión.

Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, 23 de noviembre 2025.

Diseño, Edición y Producción: Departamento de Comunicación Social.
Todos los Derechos Reservados ©Diócesis de Talca-Chile

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