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07 Dic2017

“Preparen el camino del Señor”

p luis alarP. Luis Alarcón Escárate
Vicario de Pastoral Social y Talca Ciudad
Párroco de Los Doce Apóstoles y Capellán Univ. Santo Tomás

“Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta Isaías: <<Mira, Yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararle el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos>>, así se presentó Juan el Bautista en el desierto proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba diciendo: <<Detrás de mi vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero Él los bautizará con el Espíritu Santo>>”.

Juan el Bautista es un hombre que ha decidido alejarse del mundo en el cual ha nacido. No lo hace para desentenderse de él sino para comprender mejor su propia vida y para comprender mejor la sociedad en la cual vive. Se va al desierto, lugar en el cual cada persona descubre su verdad más profunda. Todos necesitamos entrar en él, pero a muchos les da miedo descubrir su rostro verdadero.

Para muchos el encuentro con su rostro verdadero le da temor porque cuesta reconocer las fragilidades y es mejor mantenerlas escondidas y eso te hace una persona reservada para no verte herida en medio de las vicisitudes de la vida.

Otros, en cambio, son capaces de mirar su realidad y les permite purificarse para salir siendo una luz que ilumina el caminar de otros con paso firme y siendo los líderes que cada comunidad necesita para crecer a una situación nueva, de mejor humanidad, de acogida y contención del otro para que pueda luego continuar su ruta personal.

Juan el Bautista en el desierto se encuentra con el Dios de Israel que ama a su pueblo y siempre lo acompaña para alcanzar la plena comunión. Es en ese silencio y soledad donde descubre que el Mesías vendrá y él lo reconocerá en signos muy concretos. Eso lo mueve a acompañar a su pueblo, a prepararlo para recibir ese don del mismo Dios, se constituye en el profeta que anuncia a Jesús y lo proclama para que dispongan su corazón.

Es importante escuchar a Juan el Bautista para poder esperar al Mesías, no a un ídolo que yo me invento y que muchas veces termino manejando a mi antojo. Cuanta gente quiere hacer que Dios haga lo que su capricho dicta. En muchas comunidades sucede esto, la gente le pide al Señor que le dé esto o lo otro, que sea casi su sirviente. Y esa visión termina con la venida de Jesús por nuestro lado y no lo reconocimos porque no era como yo quería que fuese. Un corazón bien dispuesto sabe ser contemplativo para darse cuenta que hoy, la presencia de ese niño que nace toma diversos rostros como los que el papa Francisco nos recuerda y que son los excluidos de la sociedad; son situaciones, movimientos humanos que Puebla ha denominado “los signos de los tiempos”: y que hablan de Cristo que está en medio de nosotros y que clama pidiendo justicia, verdad, participación, preparar el camino a nuestro Rey no es llenar de árboles y viejos pascueros las plazas de todas las ciudades y las casas de la mayoría de los habitantes del mundo, sino que es abrir el corazón para regalar al mismo Cristo, para que alegre la vida y nos dé el gozo de anunciarlo.

Domingo 10 de diciembre, Marcos 1, 1-8.

Diseño, Edición y Producción: Departamento de Comunicación Social.
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