P. Luis Alarcón Escárate
Vicario de Pastoral Social y Talca Ciudad
Párroco de Los Doce Apóstoles y Capellán Univ. Santo Tomás
“Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz. Éste es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: <<¿Quién eres tú?>>. Él confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: <<Yo no soy el Mesías>>. <<¿Quién eres, entonces?>> le preguntaron: <<¿Eres Elías?>>. Juan dijo: <<No>>. <<¿Eres el profeta?>>. <<Tampoco>>, respondió. Ellos insistieron: <<¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?>>. Y les dijo: <<Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías>>. Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle: <<¿Por qué bautizas, entonces, si tu no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?>>. Juan respondió: <<Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: Él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia>>. Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba”.
Continuamos este domingo con Juan el Bautista, quien ha descubierto su vocación de ser la voz que clama en el desierto. Juan prepara la llegada del Mesías con fuerza y mucha claridad.
Para los investigadores que vienen a preguntarle no tiene ningún reparo en reconocer su verdadero rol en la historia de la salvación. Esa claridad se la ha dado el alejamiento de las cosas pasajeras en el desierto que le han permitido conocer profundamente la palabra de Dios y ubicarse, de manera acertada, en todo ese plan salvador que el Señor tiene para la humanidad. Que importante será para muchos el tener esta misma disposición y validarlo con las actitudes que confirmarán la tarea entre tantos hombres y mujeres del mundo.
Hoy estamos en elección de presidente en nuestro país. Hemos conocido muchos candidatos antes y seguramente después que siempre son los dueños de las ideas: <<cuando yo hice esto>>, <<cuando yo estaba en…>>, <<cuando yo tenía…>>, y de esa manera pretenden imponerse en las personas que eligen.
Los enviados escuchan a Juan y reconocen la validez de su bautismo que es con agua y está en la línea de los profetas tradicionales. No se apropia de obras e ideas que ya estaban en el corazón de Dios y que aparecen en los libros de la biblia. No se hace dueño de una misión que le ha sido encomendada por el mismo Espíritu y anunciada por el ángel a Zacarías.
La dificultad para los judíos será creer en la venida del mesías como Jesús que sabemos de dónde viene, decían, y conocemos a su familia y además nunca ha salido un profeta de Nazareth. Ese dato era importante para ellos. Se les olvidaba que Dios habla donde quiere, a la hora que quiere y en el tono que quiere por algo es Dios; no lo vamos a manejar nosotros como ya comentamos en una ocasión anterior.
La mejor forma de predicar a Jesús es tener actitudes de libertad y de caridad fraterna con todos. Juan el bautista no se anuncia nunca a sí mismo, sabe ser bien ubicado. Tampoco lo hará Jesús porque su palabra siempre traerá consigo la imagen del Padre. Su tarea primordial será hacer la voluntad de su Padre.
Durante este tiempo de preparación para la Navidad podemos, como Juan el Bautista, hacernos los anunciadores de alguien que cambiará la vida de quienes lleguen a conocerlo. El compromiso de todo amigo de Jesús será darlo a conocer y para ello lo primero será tener una actitud de vida que haga creíble el anuncio. Juan vestía con sencillez; no hacía alarde de sus conocimientos; solamente anunciaba y prestaba un servicio pequeño que era el bautismo con agua. Para los hombres de hoy será importante el integrar en grupos de amistad, de compartir la música, de conversar las preocupaciones de todos, de organizar la vida en las villas o poblaciones y todo ello como un servicio gratuito con el entorno en el cual queremos que Cristo venga a nacer. Sin violencia, con puro amor y servicio, seguramente será una palabra que cuestiona y que mueve a creer en aquél a quien anunciamos y luego hacemos presente con el testimonio.
Domingo 17 de diciembre, Juan 1, 6-8. 19-28.